El senador Oscar Ortiz tiene al gobierno del MAS contra las cuerdas.

Se ha cansado de denunciar que la planta de urea y amoniaco de Bulo Bulo está parada desde marzo, y el Gobierno ha decidido no responderle más, ni siquiera porque el costo de la planta hasta ahora es de $us 953 millones, el más alto precio pagado por el país por una planta industrial desde 1825.

Ahora entrega un informe sobre las reservas de gas natural. Y dice, confirmando lo que había anticipado Siglo 21 hace tres meses, que el gas que queda en los reservorios del país solo alcanza para tres o cuatro años de explotación.
El experto argentino José Luis Sureda había dicho, hablando al diario El Litoral de Rosario, que Argentina no completa la construcción del gasoducto GNEA, que serviría para comprar mayores volúmenes de gas boliviano, porque conoce que el gas que tiene Bolivia no podría llenarlo.
Nadie respondió a esas afirmaciones del experto argentino. Ahora, las cifras que entrega el senador Ortiz dicen que las reservas que quedan llegan a 4,48 TCF.

Traducida, esa cifra quiere decir que Bolivia tiene gas para cerca de cinco años, porque el actual ritmo de explotación es de 0,8 TCF por año.
La repuesta del sistema de desinformación del Gobierno dice que las cifras de Ortiz son equivocadas porque las reservas son de 10 TCF. Y de inmediato, ese sistema entra en una contradicción: dice que los 10 TCF garantizan una explotación continua hasta el año 2040. Ni siquiera se han enterado de que el ritmo de explotación anual es de 0,8 TCF.

Dice el experto Carlos Miranda que Brasil tampoco se lanza a firmar un nuevo contrato para la compra de gas boliviano porque sus técnicos saben que las reservas no son suficientes.

Lo preocupante es que el Gobierno todavía no ha tomado las previsiones para resolver el problema de la escasez de gas natural que se dará dentro de cinco años, cuando la demanda interna deba ser atendida con gas importado.

No es algo inaudito. Otros países exportadores tuvieron que importar combustibles, como es el caso de Venezuela en este momento. Pero alguien tendría que tomar los cuidados para cuando llegue ese momento en Bolivia. Las mentiras no sirven de nada.

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí